Una marcha por la Justicia sin verdades

El 18 de febrero más de 500 mil personas, en total, llegaron hasta las principales -tradicionales- plazas del país, para marchar por la consigna de Justicia en la causa correspondiente por la muerte del fiscal federal, Alberto Nisman. Quienes se concentraron pertenecen a definidos sectores de la oposición política nacional y fueron en mismo número, posición y premisas los que reaccionaron ante la 125, la ley de medios, el matrimonio igualitario y tantas otras ocasiones que muestran el porcentaje exiguo de la derecha conservadora nacional. Las verdaderas víctimas de las “injusticias” sociales, judiciales, económicas, etc; no estaban.
El destino de los fondos utilizados y el avance o no de la causa por el atentado a la AMIA en los noventas, no son las claves que motivaron a los marchantes al grito de Justicia, o Argentina sin Cristina. Algunos estaban incluso, asombrados, de estar en el centro porteño con paraguas y bajo la lluvia, pero no que Córdoba estuviera pasando horas de zozobra por las inundaciones de los últimos días.
Los movilizados del 18F son la FURIA misma de un voto recurrente que busca conservar el viejo sentido de una JUSTICA administrada sin cuestionamientos, sin acceso popular, sin jurados o juicios orales y públicos. El cambio en la estructura de esta institución de la República tiene muy molestos a quienes ven peligrar los puestos que fueron heredables desde la presidencia de Bartolomé Mitre.
La JUSTICIA como salió a marchar, no es más que el silencio imperante en las causas de lesa humanidad, en las que involucran a los menores muertos en tantísimos hechos violentos donde los móviles políticos o las cuestiones económicos sociales, han sido el desencadenante para tales desgracias. Ninguno de los “dirigentes” partidarios caminaron las calles bajo la lluvia por la trata de personas, el femicidio, contra el narcotráfico, las estafas, y tantísimos crímenes que llenan los juzgados federales en el país. Quienes estuvieron el 18 F como una jornada a lo “YO SOY Nisman” no son más que las réplicas de un marketing televisivo que no se pregunta en profundidad por el estado de la causa que aun no da respuestas concretas sobre los responsables del mayor atentado terrorista ocurrido en Argentina, tampoco se preguntan sobre el destino de un financiamiento de 34 millones de pesos, volcados a esta causa que valió para crear una estructura judicial pura y exclusivamente volcada a la investigación fiscal.
La patronal judicial y el sindicalismo cómplice
Las discusiones de fondo las quieren enterrar con el fiscal extinto, sin generar mayor debate en la sociedad. Los que dominan en franca minoría, solo quieren hacer de cuenta que la protesta salió a las calles en Argentina, para instalar una sensación de “inseguridad” pero no para  cuestionar cómo los Estados extranjeros quieren manipular las investigaciones sobre este atentado que terminó con la vida de argentinos.
Con discursos electorales de personajes como Julio Piumato -mano derecha de Hugo Moyano- los judiciales, volvieron a hacer el berrinche acostumbrado por un proceso judicial que ellos mismos no cumplen, con ninguna causa.
Dos mil  protestas en Salta
Los fueros federales en Salta congregaron a dos mil personas, de clase alta, con sueldos mayor a las escalas de las profesiones más rentables en la sociedad y gritaron frente a los juzgados en los que se ha visto perecer con cautelares, la legislación de la última década, en la que se busca lograr el mayor acceso poblacional a un servicio que está vedado al común de la gente.
Todo esto pasó y un país vio, cómo, la derecha en Argentina levanta los muertos y los embandera solo si viven en un lujoso departamento de Puerto Madero. Nadie se permite pensar en los errores procesales de Nisman, nadie habla del manejo discrecional del dinero, ni de que su madre vació las cajas de seguridad antes de las pericias forenses en su hábitat de miles de pesos, imposibles de afrontar solo con el salario de un fiscal federal -de por sí muy superiores a cualquier médico en el área rural de este país- todos, asistieron a ver en una tarde lluviosa del verano porteño, cómo la justicia federal es más unitaria que nunca. Eso sí, siempre seremos unos mal paridos por preguntar y pretender que el promedio nacional llegue a saber sobre esa política internacional manejada en las embajadas extranjeras y bajo la misma complicidad de un Unidad Fiscal federativa que manejaba millones de pesos del presupuesto público argentino.
La causa Nisman, tuvo su marcha y el número congregado fue menor que los millones de pesos puestos en una investigación sin pistas claras.